Mi hijo no come: ¿es normal?

Llegada la edad de 2 años, ese bebe que venia comiendo tan bien desde los 6 meses, comienza a mostrar un comportamiento inapropiado ante la comida: da muestras de asco, no quiere nada de lo que le ofrecemos, o come apenas un bocado de cada cosa. ¿Es normal? Te mostramos que pasa en esta etapa y como acompañar a nuestros hijos.

Libro Mi hijo no come.

Los niños en edad preescolar (1 a 3 años) suele ser altamente activos a lo largo de todo el día. Por eso nos sorprendemos cuando, al sentarlo a la mesa, no muestra signos de apetito voraz y no debora todo en un instante como lo haríamos nosotros.

Este comportamiento es completamente normal. Estos niños suelen comer o picotear entre comidas a veces sin ni siquiera darnos cuenta. Los alimentos que come en esos picoteos no siempre son de la mejor calidad: como galletas, harinas refinadas, azucares etc.

Por lo tanto, cuando lo sentamos a la mesa, el niño no mostrara el mas mínimo interés en comer verduras, si hace apenas unas horas se comió una golosina.

Esta reacción, lo hará querer bajarse de la mesa, y el sentirse obligado a comer determinado plato, le hará padecer aun menos ganas de comerlo. Naturalmente, luego de un rato sentirá hambre, pero rechazara el plato que no le guste y pedirá en su reemplazo galletitas, golosinas etc.

En ocasiones el niño no quiere comer porque la madre le obliga a consumir alimentos que no le gustan o cantidades superiores a las que necesita . Algunos padres están convencidos de que el niño debe habituarse a comer de todo sin tener en cuenta sus gustos y preferencias. Esto se debe principalmente a no querer ¨encaprichar a su hijo¨, pero solo lograran que se aleje mas de la comida.

¿Cómo puedo lograr que mi hijo coma?

La respuesta es sencilla: sin obligar, pero sin ceder. Cuando rechace un alimento, no suplantaremos por otro, ni le ofrecermos galletitas. Cuando de verdad tenga hambre, comerá lo que se le sirva en la mesa.

Otra forma es presentar los alimentos de manera encubierta, mezclados con algo que si le guste, o en preparaciones con formas graciosas como animalitos.

Mi hijo no come:¿Cúando estar alerta?

Una repentina pérdida de apetito hay que tomarla en serio. La anorexia también va a estar influida por las infecciones febriles agudas, durante su curso y durante el período de convalecencia. Esta influencia se puede ver acentuada si, además, se administran fármacos anorexígenos para tratar la enfermedad como antibióticos o jarabes, que no van a ayudar a que el niño muestre apetito. En cualquier caso, consultar con el pediatra, sobre todo si la situación persiste y se empieza a observar pérdida de peso.

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